Uno de mis principales trabajos como diseñadora gráfica es el diseño de logotipos. Por lo que he aprendido que un logotipo, debe ser visualmente atractivo y funcional. Ya que por muy bonito que quede nuestro logo, si no es funcional, no es del todo válido.

 

 

SEGÚN MIS CONOCIMIENTOS Y EXPERIENCIA:

Como diseñador, hay que tener en cuenta que un logotipo se va a utilizar en papelería, merchandising, etc. Por tanto, debemos pensar en los diferentes soportes en los que se va a insertar.
Algunos supuestos a tener en cuenta son, por ejemplo, el tamaño del soporte, el espacio disponible, el color de fondo, la orientación del soporte, un número limitado de tintas, etc. A partir de los cuales desarrollaremos cada versión del logotipo para que no nos encontremos con problemas de legibilidad o composición.

Antes de todo esto, hay un trabajo previo de documentación, como la definición de objetivos y conceptos principales que debe reflejar el logotipo, los bocetos, la selección de colores y de tipografía, etc. Así que, para empezar, para ponernos manos a la obra con el ratón, hay que tener primero muy claro cómo debe ser la imagen que debe representar a una empresa.

Además, al igual que en la imagen de cabecera de este artículo, hay que tener un cuidado mínimo con las proporciones, espacios, alineaciones, etc. entre los distintos elementos del logo y para ello, una cuadrícula es una gran ayuda para realizar un logotipo bien compensado. Como conclusión, podríamos decir, que el trabajo de un diseñador es que algo complicado parezca sencillo 😉

Lo anteriormente descrito sería el escenario ideal, pero no siempre es así. El tiempo, presupuesto, y otros factores, juegan en contra de un proceso creativo correcto y que escapan del control del diseñador gráfico.

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